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Artículo: Camino de Santiago en menos de 24 h (Enero 2015)
Autor: Luis VILLAVERDE
Todos los que me conocen saben de mi pasión por los grandes paseos en compañía de algún amigo o simplemente, con mis perros. Actualmente soy un asiduo de la "Copa Galega de Andainas de 50 Km" en la que llevo algunos años participando con el "Club de Montaña Xistra", al que pertenezco.
Este año junto a mi gran amigo Héctor Pérez, decidimos realizar el camino de Santiago desde Tui en menos de 24 horas, solo caminando y por el camino marcado, el que se recomienda realizar en seis etapas.  Un par de sábados nos bastaron para hacer una puesta a punto y conocer bien el camino que íbamos a pasar en la noche, pues tiene muchas zonas de árboles y monte en el que no resulta difícil equivocarse en un cruce.

La tarde-noche del viernes 11 de agosto a las 23:00 h, iniciábamos la marcha desde el puente internacional de Tui, la antigua frontera con Portugal. Héctor, Antonio y un servidor, con 120 Km por delante y un tiempo climatológicamente muy inestable, con amenazas de fuertes chubascos. Aunque comenzamos los tres, el compañero Antonio "Topi", solo nos acompañaría en el trayecto nocturno de los primeros 42 Km, lo que se agradecería mucho, puesto que da una mayor seguridad.
El paso por el casco de Tui fue muy llevadero y reconozco que una voz se escuchó diciendo: "¿Por qué non quedamos aquí de marcha toda a noite e deixamos de maltratar o lombo polos camiños?". Al salir de la villa descubrimos una hermosa luna, que nos estuvo acompañando toda la noche. A unos pocos kilómetros otra prueba de fuego en Guillarei, en la Capilla de la Virgen del Camino estaban de fiesta, música y mucha gente de marcha, pero nosotros no sucumbimos y seguimos rumbo O Porriño. En este paseillo nocturno, qué bien que estábamos tres, porque pasamos zonas que de ir solo... no sé, no sé y es que la luz de la luna, que tanto ayuda, también juega con sombras y uhf….
Cruzamos O Porriño un poco antes de las 2:00 AM y seguimos. En Mos topamos con la primera tachuela del camino, que subimos a buen ritmo pero sin excesos. De Villar a Redondela bajada y la segunda tachuela en O Viso. Luego Arcade y Ponte Sampaio, nuestro compañero "Topi" se despide de nosotros para cumplir con sus compromisos personales, deseándonos un buen camino. Aprovechamos para hacer nuestra primera parada a desayunar, cambiar prendas, ajustar calzado y retomamos la marcha a las 6:20 AM. Con el alba llegan las anunciadas lluvias que nos saludarían a la salida de la capital, pasadas las 8.30 AM. Rumbo Caldas de Reis comenzaríamos a encontrarnos los primeros peregrinos madrugadores que salieron de los albergues próximos a Pontevedra; madrileños, portugueses, vascos y andaluces fueron algunos de los que nos encontramos y nos saludábamos, entablando una pequeña conversación que siempre terminaba con un: "¡Buen camino!"
Entorno a los 70 Km nos encontraríamos con el coche de apoyo, Rosana la esposa de Héctor, que nos avituallaría cada 10 km, aproximadamente, descargándonos de ese peso extra en nuestras mochilas. Los Km iban pasando y comenzaban a dejar sus primeros síntomas en alguna que otra ampolla en mis pies. El tramo de Caldas de Reis a Padrón de solo 18 Km se me hizo eterno. La llegada a Padrón con más de 90 Km en los pies, era más que deseada, allí tuvimos el segundo descanso de 20 minutos para comer, en una de las terrazas frente a la Plaza de Abastos.
Con el estómago lleno, lo suficiente para afrontar los últimos 25 Km que nos separaban de Santiago, emprendemos el camino bajo una ténue lluvia que nos acompañaría hasta La Escravitude. Las pequeñas ampollas, convertidas en grandes y dolorosas, se habían cebado con mis pies ya que mi compañero Héctor continuaba con sus extremidades inferiores intactas.
La subida a Milladoiro se convirtió en un verdadero calvario para mí, un fuerte dolor me hacía bajar el rítmo constántemente y realizar pequeñas paradas para intentar aliviar el dolor. La proximidad al fin del suplicio quedó patente cuando desde lo alto del Agro dos Monteiros, el punto de mayor altitud del camino portugués (lo que sería como El Monte do Gozo, en el camino francés), se divisan las torres de la catedral. Lo que no sabía es que la bajada sería rompedora, unos senderos estrechos de fuertes pendientes pusieron la puntilla de mis piernas, con continuos calambres, pero lo verdaderamente doloroso seguían siendo las ampollas, por amor propio.
Continué como pude hasta la llegada al río Sar, luego una pequeña subida y a "callejear" por Santiago buscando impacientemente la entrada a la Praza do Obradoiro. Tengo que reconocer que mi llegada a la plaza, cuando el track de mi compañero marcaba 21h 58min y un total de 117 Km faltando unos minutos para las 21:00 h, no fue tan emotiva como la de mi compañero, pero el dolor que sentía era muy superior a la satisfacción del reto conseguido.
Gracias Héctor por tu compañía y la paciencia que demostraste amoldándote a mi ritmo, aun sabiendo que podrías tener el camino hecho un par de horas antes. Gracias Topi por tu valiosa compañía, espero seguir contando con tu amistad y que consigas el reto de Tui a Santiago corriendo, tal y como lo estabas planeando.Gracias Rosana por prestarte a acompañarnos en estas locas aventuras en las que de una forma u otra anda siempre tu marido.
Quisiera puntualizar que mientras me recuperaba en casa de mis heridas en los pies, mi compañero Héctor emprendía el camino francés desde Astorga en compañía de su esposa , que por fin se decidía a realizar el camino que tanto su hija, como su hijo menor, habían hecho con él."¡Buen Camino!"
Pd: "Las huellas de las personas que caminan juntas, nunca se borran."