¡Qué bonito es el cielo!

Está vestido de azul

Y sus estrellas doradas

Más bonito es el camino

Que está vestido de amor

Por donde María pasa.

Todos somos muy felices

Al recibirte, María

Llenos de amor y humildad

Tus visitas son gloriosas

Visitaste a Santa Isabel

En las montañas de Judea.

Por eso te agradecemos

Esta preciosa visita

Por todos tan deseada

Pasaron años y siglos

Pero nunca fue olvidada.

Siempre estuvo entre nosotros

Como una luz encendida

Ese precioso recuerdo

Pasó de padres a hijos

Mandado por los abuelos.

Hoy todos estamos felices

En la tierra y en el cielo

Desde allí nos están mirando

El más contento de todos

Te vió marchar y volver

Es el carballo del adro.

María do Malvares